Personal

De personajes e historias:

Gusto la escritura en calidad terapéutica y recreativa desde mi adolescencia temprana. Escribo historias desde niña, motivada por los concursos escolares en un comienzo y movida por mi propio imperativo categórico más adelante. Con 11 años me aventuré con el primer relato extenso, o libro breve, escrito enteramente por mí y de calidad literaria cuestionable. De extensión casi heóica para la niña que era entonces: 150 páginas. Se trataba de una historia a medio camino entre la realidad y la ficción sobre un amor infantil de final trágico.

Escribir ha sido un impulso intermitente a lo largo de mis años, hasta convertirse en parte de mi rutina diaria en la actualidad. Con 18 años escribí la segunda novela corta, 120 páginas en esta ocasión y argumento más premeditado. El objetivo era aprender lo básico sobre una narración eficaz, elocuente así como familiarizarme con los diferentes estilos de narración, como el diálogo o el monólogo interior. Una historia un poco más excéntrica y madura que, sin embargo, no termina de despegarse de la novela adolescente.

Ahora, con 19 años y una nueva historia tramándose en mis entrañas y cuadernos, contemplo la posibilidad de publicar alguna de mis composiciones en formato electrónico.

De niña anunciaba que quería ser escritora, desconociendo que ya lo era aunque no recibiera remuneración por ello.